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Por Cindy Drukier y Charlotte Cuthbertson – La Gran Época
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Para muchos grupos mencionar la frase “Beijing 2008” es sinónimo de “violaciones a los derechos humanos”. Las dos están ahora unidas inseparablemente, de una manera que no era el caso hace seis meses. Esto es una victoria para los grupos de derechos humanos que pueden ver los frutos de sus campañas olímpicas.
Recientemente, la estrella de Hollywood Steven Spielberg provocó un revuelo en Beijing cuando anunció su negativa de ser el consejero artístico para las Olimpíadas, como protesta al apoyo que el régimen chino presta al genocidio de Sudán en Darfur. Cuando las noticias volaron, Uma Thurman se sumó a la polémica elogiando la acción de Spielberg pero destacó que el cineasta debería haber incluido en su lista un detalle más extenso de los abusos cometidos por el régimen chino.
Por su parte, el Príncipe Carlos, conciente de la problemática del Tibet, declaró que no irá a Beijing.
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