Farsa electoral en el horror birmano

Farsa electoral en el horror birmano

La Junta Militar presiona a la población para que vote a favor de la nueva Constitución y se olvida de las víctimas del ciclón ‘Nargis’

11.05.08 -PABLO M. DÍEZ P. M. DÍEZ

«Ven a votar por un país mejor. Si amas a Birmania, ven a votar por un futuro más rico y feliz». Como si fuera una de las canciones para donaciones que suenan en los templos budistas de esta pobre y aislada nación del sudeste asiático, un tema pop con ritmo discotequero llamaba ayer a las urnas a través de los altavoces instalados en el colegio electoral de Mawbe. A 50 kilómetros de Rangún -ahora llamada Yangón-, esta localidad se libró por los pelos del ciclón ‘Nargis’, por lo que sus habitantes tenían que participar ayer en el referéndum para aprobar la Constitución redactada por la Junta Militar.

Por primera vez desde 1990, estaban convocados 24 de los 57 millones de birmanos, excepto los 400.000 monjes budistas, vetados de la política después de que en septiembre del año pasado protagonizaran la ‘revuelta azafrán’, y los residentes de las zonas afectadas por el ciclón, que tendrán que votar el día 24. Pero, para que no ocurriera lo mismo que hace dieciocho años, cuando el Ejército invalidó la victoria electoral de la líder opositora Aung San Suu Kyi, esta consulta popular no ha sido más que una farsa para perpetuar a la Junta Militar en el poder. El Gobierno del general Than Shwe, que dirige con mano de hierro el país desde 1988, ha ‘vendido’ la votación como su ‘hoja de ruta’ a la democracia y ha prometido elecciones libres en 2010, pero la oposición ha criticado las escasas garantías de este referéndum.

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