Los monjes hacen sombra a la Junta

Los monjes hacen sombra a la Junta

Los monasterios birmanos son el principal apoyo de los desplazados ante la escasa asistencia desde el Gobierno.

Subadai coge el autobús a las cinco de la mañana desde Minglanladon, un barrio situado más allá del aeropuerto de Rangún, hasta el centro de la principal urbe del país.

En el bolsillo trasero del pantalón lleva postales de Birmania que se despliegan en un plástico. Con ellas recorre las carreteras del centro intentando vendérselas a algún conductor o a los turistas en los alrededores de la pagoda Sule. El día que tiene suerte acompaña a algún americano a visitar un buda situado al sur de la ciudad.

En el lugar donde se encontraba su casa no queda absolutamente nada. Minglanladon no es más que unas cuantas cabañas en medio de la nada.
Kaythwe, la madre de Subadai, cuenta que “cuando llegó el ciclón me refugié con mis hijos y mi madre en el monasterio que está en el barrio. Al día siguiente no quedaba en pie nada de mi casa”. Kaythwe tiene 32 años y cinco hijos.

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