Birmania, el deber olvidado de la humanidad

Birmania, el deber olvidado de la humanidad

Sin la apertura completa a la ayuda internacional, lo peor está por venir

Por Aurélien Girard – La Gran Época
23.05.2008 13:1


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Una familia de supervivientes en Kyauktan, en el Sudeste de Yangon. Sin la apertura completa de Birmania a la ayuda internacional, lo peor está por venir. (Lisandru/AFP)

El balance dramático del ciclón Nargis que golpeó Birmania el pasado 2 de mayo, que arrastra más de 130.000 muertos aún sigue sucediendo. Fuertes tormentas volvieron a caer al final de la última semana sobre los supervivientes, mientras que la ayuda internacional era impedida por la junta militar birmana. La naviera francesa El Mistral, cargado de una tonelada y media de material de ayuda urgente, no era autorizada a entrar en las aguas jurisdiccionales birmanas. Un crimen contra la humanidad se añade a la calamidad natural que golpea a los birmanos, ajeno a las cámaras de televisión y por tanto, próxima a la indiferencia general.

La suerte se ensaña con el pueblo birmano como si una fuerza de atracción desconocida atrajera sistemáticamente la desgracia. Una vida bajo el espanto de una junta militar al poder desde 1962, la represión sangrienta de la rebelión de los monjes en septiembre pasado, la penuria de arroz que golpea todo el sudeste asiático desde principios de año, el mortal ciclón Nargis, las tormentas y la ausencia de socorro.

Cuando a finales de 2004 el maremoto alcanzó las costas indias de Sri Lanka y Thailandia, el fenómeno popular alcanzado fue colosal: imágenes de la ola gigante y de los cuerpos yacentes, entre ellos, muchos turistas occidentales, fueron ampliamente difundidas por todo el mundo. Los testimonios de los supervivientes y un arranque de solidaridad sin precedente habían drenado cerca de 3 mil millones de euros en donaciones privadas para las víctimas del maremoto.

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