CULPABLE DE SER TIBETANO: ESCENAS DESDE UNA PRISIÓN DE LHASA

CULPABLE DE SER TIBETANO: ESCENAS DESDE UNA PRISIÓN DE LHASA

The Huffington Post – 31 de julio de 2008

“Muchas preguntas fueron hechas a personas que no son culpables de nada. Ellos sólo son culpables de ser tibetanos”.

“Antes, este era el mejor lugar, pero ahora es como una prisión. Cuando veo TV, todo es mentira. Entonces, camino en las calles donde los soldados piden mis papeles de identificación. Si hay un mínimo error, tú estás acabado. Nosotros deberíamos ser tolerantes pero ya no podemos ser más tolerantes”

Así es como un joven tibetano describe su vida en Lhasa estos días en una entrevista que fue sacada de contrabando de Tíbet.* Un extraño testimonio de alguien que estuvo en la cárcel tras las protestas de marzo de este año.

Este mismo individuo (cuya identidad no se revela por obvias razones) describe su arresto y las subsecuentes experiencias en el centro de detención de Gondzhe, en Lhasa. La policía china entró a su casa “derribó cinco puertas, revisó todo, tiró todo al piso y le pegó a cada uno de los presentes. Fue como un robo”.

Luego de que él llegó a prisión, el hombre dice que los guardias le pegaron en la cabeza. “Al principio pensé que ellos iban a matarme… ellos nos daban la mitad de un panecillo por día. Todos estaban muy sedientos y mucha gente bebía su propia orina. Nosotros no teníamos ropa, ni frazadas, nada para taparnos, y estaba muy frío. Por cuatro días nadie nos habló. Ellos sólo nos dejaron allí”.

Él describe a los monjes siendo elegidos para un tratamiento particularmente duro. “Yo estaba muy preocupado por los monjes. Los soldados cuidaban de ellos como algo muy diferente. Yo no podía entender por qué ellos les hacían cosas terribles a los monjes”.

“Yo encontré a un hombre viejo que tenía dos costillas rotas. Él estaba todo inclinado y no podía pararse derecho. Él estaba muriendo, entonces la policía lo llevó al Hospital del Pueblo… la gente que es llevada al hospital es aquella que usualmente ha sido herida de bala o golpeada, y usualmente ellos mueren allí. Un hermano y una hermana estaban durmiendo en la misma habitación y de pronto vinieron los soldados y los arrojaron por la ventana desde un piso alto. El hermano fue asesinado en el lugar. La hermana no murió, pero ella no puede tenderse, tiene que permanecer en una posición sentada todo el tiempo. Ellos se llevaron el cuerpo y le dijeron a ella que estaba prohibido decírselo a alguien”.

“Yo no vi gente muerta, pero en la prisión la gente llamaba a los policías o soldados “¡Alguien ha muerto!” Todos los días gritaban eso”. Él dice que un hombre fue golpeado hasta la muerte por poseer una chaqueta que los guardias sospecharon que era robada. “Yo no puedo creer que estamos en el siglo 21”.

El hombre entrevistado sigue narrando cómo un estudiante de secundaria de 17 años que no había participado en las protestas fue objeto de torturas. “Después, él dijo que había hecho toda clase de cosas. Esto le sucede a mucha gente. Ellos presionan a la gente para que admita cosas que nunca hicieron… muchas preguntas son hechas a gente que no es culpable de nada. Ellos sólo son culpables de ser tibetanos”

Aún cuando el hombre que presenció estas cosas ha sido liberado, sus movimientos y actividades serán ciertamente monitoreados de ahora en más.

“Yo tengo un pariente en India. Le escribí sólo lo que escuché y vi para que lo enviase a Internet. Escribí un poco y lo salvé en Word. De repente desapareció, por eso estaba muy asustado. Entonces no he chequeado mi correo electrónico. Tengo muchos amigos en el extranjero y ellos me envían muchos emails pero no los he abierto”.

En un momento doloroso, él recuerda cómo solía quejarse por la comida de su familia. “En prisión a veces soñaba con la comida. Recordaba la comida de mi madre y de mi hermana, y realmente aprecié lo sabrosa que es la comida del hogar”

Pero incluso después de todo lo que ha visto y ha atravesado, el testarudo truco tibetano por encontrar sentido a la adversidad, se pone de manifiesto en la respuesta de este joven a su experiencia. “Estas son las peores cosas que he tenido que ver en mi vida” dice, “pero tu aprendes cómo ser una buena persona”.

*Fuente: Centro Tibetano para los Derechos Humanos y Democracia (TCHRD por sus siglas en inglés)

Rebecca Novick es escritora y productora ejecutiva del programa La conexión tibetana. Ella reside actualmente en Dharamsala, India

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