Beijing en guerra: el arma de la información

Beijing en guerra: el arma de la información

El objetivo del régimen comunista chino de conseguir que se acepten los crímenes contra la humanidad, es tener el camino libre para hacer cualquier cosa

Por Noé Chartier – La Gran Época
 
El objetivo del régimen comunista chino de conseguir que se acepten los crímenes contra la humanidad, es tener el camino libre para hacer cualquier cosa.

Cuando se nombra la “guerra”, la inmensa mayoría de la gente evoca fusiles, carros de asalto, bombas, misiles, etc. Cuando los países o entidades se declaran la guerra, habitualmente lanzan en su batalla estos elementos, pero cuando dos enemigos están bien abastecidos de estos instrumentos de destrucción, una fuerza de disuasión mutua se instala en medio, provocando lo que conocemos popularmente como “guerra fría”.

La guerra fría se acabó con la caída de la Unión Soviética, pero ¿se acabó realmente, o sólo marcó una pausa? En la actualidad, cuando Rusia sueña con apuntar sus misiles nucleares hacia Europa, en respuesta al despliegue del escudo antimisil norteamericano en sus antiguas instalaciones (Times Online, 13 de julio de 2008), algunos evocan una nueva carrera de armamentos, pero nadie piensa en una guerra fría. A pesar de la implicación de Estados Unidos en Iraq y Afganistán, la hegemonía militar norteamericana todavía no es desafiada por un contrincante con la fuerza de la ex URSS.

Todavía serán necesarios algunos años más para que China desarrolle una flota que pueda rivalizar con la marina estadounidense en el Pacífico. En cuanto a Rusia, ha repetido ciertas prácticas de la guerra fría, tal como los vuelos rutinarios de bombarderos estratégicos, pero sólo puede soñar con su imperio rojo del siglo 20.

No obstante, tanto del lado ruso como chino, las ambiciones son muy reales. Debilitar la influencia norteamericana y occidental en general corresponde a objetivos estratégicos de estos dos países. ¿Cómo llegar a esto en un contexto en que la fuerza militar no es una opción? Es simple: por la guerra.

Para el teórico militar prusiano Carl von Clausewitz: “La guerra es simplemente la continuación de la política por otros medios”. Pero estos medios, ¿implican necesariamente la fuerza? Si se fía del autor a quien se le atribuye el legendario Arte de la guerra, el chino Sun Zi, el súmmum de la capacidad militar es someter al enemigo sin pelear.

Los comunistas en China, después de tanto saquear la cultura tradicional, aplican actualmente la máxima de Sun Zi.

Si no hay disparos a la vista, ¿realmente se puede hablar de guerra? Absolutamente sí. La era de la tecnología y de la información es este nuevo campo de batalla donde se celebran los conflictos de manera silenciosa y a una intensidad imperceptible por no ser advertido. Las operaciones de información forman parte integral de la estrategia militar.

Algunos pueden tratar con familiaridad las operaciones de relaciones públicas que un gobierno efectúa para preparar a su población para la guerra. Cuando un enemigo es designado, en una democracia hay que convencer a la población de la necesidad de un ataque. El ejemplo iraquí es típico.

Pero las operaciones de información, o Info Ops, van mucho más lejos en el dominio puramente militar. ¿De qué se trata?

Info Ops es la utilización de una gama vasta de instrumentos y técnicas que pretenden combatir o defenderse contra un enemigo sin utilizar la fuerza. En suma, hay que eliminar las capacidades del adversario de comunicar pudiendo imponer las propias comunicaciones o mensajes.

Los sistemas modernos de comunicación son bastante vastos y variados y según una perspectiva militar, representan un escollo fundamental al funcionamiento de las operaciones.

Info Ops comprende la utilización de la guerra electrónica: mezclar las ondas, destruir los radares, interceptar las comunicaciones, etc.

Las operaciones informáticas son precisas: destruir los sistemas informáticos, proteger contra los ataques del adversario, explotar los sistemas de recolección de información, etc.

Operaciones psicológicas. ¿No da miedo esto? Una técnica temible utilizada tanto por los militares, los gobiernos, las compañías y las empresas populares, cuyos objetivos prioritarios son la defensa de ciertos intereses antes que la libertad de información. El fin es evidente: conseguir influir en los comportamientos de una población civil, de un enemigo, y hasta sobre sus propias tropas o población. En términos más terrenales, relaciones públicas o marketing. Entrar en contacto con diferentes públicos con el objetivo claro de hacerles creer un mensaje para provocar o cambiar un comportamiento.

Además de esta guerra de la información como el medio de combatir sin utilizar la fuerza, anotemos la guerra silenciosa del espionaje, un dominio extremadamente activo y que es ampliamente ignorado por el público. Añadamos también la guerra económica y evoquemos solamente a modo de ejemplo a Rusia que corta el gas a sus clientes cuando algo lo inoportuna.

Seguir leyendo aquí.

 

 

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