El espacio entre generaciones Tibetanas, no es un golfo.

El espacio entre generaciones Tibetanas, no es un golfo.
25 de Noviembre de 2008

 

La atención del mundo se dirigió hacia Dharamsala la semana pasada cuando 600 delegados tibetanos, como representantes de 6 millones de tibetanos en Tíbet y en el exilio, convergieron en esta pequeña villa para discutir sobre el futuro de nuestra lucha. Esta reunión se originó por un llamado del Dalai Lama, y organizada por el Parlamento Tibetano. El pueblo tibetano fue exhortado a tomar un mayor liderazgo frente al fallido diálogo con China y por la actual crisis dentro de Tíbet. Ansiedad y especulación comenzó a gestarse en las distintas esquinas del mundo – ¿habrá el pueblo tibetano, tan frustrado por la intransigencia China, de decidirse a perseguir la independencia?

En un anticlimático pero de alguna forma predecible resultado, los delegados en la reunión hablaron a favor de continuar el conciliatorio enfoque del Camino Medio del Dalai Lama el cual busca la autonomía de Tíbet dentro de marco de la República Popular China. La opción de desafiar la meta del Movimiento Tibetano para alcanzar la independencia fue incluida al final de la declaración de la reunión como una posible alternativa en caso de que no existiera ningún progreso en el futuro próximo.

Algunos observadores han descrito este resultado como decepcionante para aquellos de nosotros que defendemos la postura de la independencia, pero nosotros no lo vemos así. Como líderes de la juventud tibetana que participaron en la reunión histórica, vemos esto como un primer paso hacia un cambio fundamental. Entendemos, a pesar de nuestra impaciencia, que tomará un tiempo cambiar el enfoque público que tienen los tibetanos hacia esta postura. Fuimos animados a ver a los ministros de alto rango y a los empleados del Gobierno Tibetano en el Exilio para intercambiar abiertamente ideas con delegados en representación de las localidades de las comunidades tibetanas más alejadas y las ONGs. Muchos de nosotros participamos en debates respecto a los puntos de vista de los otros. Al final, nos sentimos refrescados por la apertura a la discusión y al diálogo.

Para cualquiera que conozca la reciente historia de la sociedad tibetana en el exilio y las constantes divisiones que han ocurrido alrededor de la cuestión de las posturas de independencia frente a autonomía, esta reunión representó una señal muy positiva. El éxito final del Movimiento depende de la creación de una sociedad de vibrante democracia que traiga lo mejor de cada individuo – y eso es exactamente lo que observamos la semana pasada en Dharamsala.

Tenzin Choeying & Lhadon Tethong


Traducción: Gerardo Oñate, PET Occidente.


— 
Exa Méndez
International Tibet Support Network (ITSN)
Latin America Coordinator
Red Internacional de Apoyo al Tibet (ITSN)
Coordinadora Regional
Ciudad de México
T: 55 14 77 63  
W: www.tibetnetwork.org

Para leer información sobre Tibet y sus campañas en español: www.tibetmexico.org

¿Quién sucederá al Dalai Lama?

Una imagen de archivo del Dalai Lama. – EFE

ELISA RECHE – DHARAMSALA (INDIA) – 24/11/2008 08:00

En el monasterio de Sidhbari, cerca de la localidad india de Dharamsala, el decimoséptimo Karmapa Ogyen Trinley Dorje se disponía el sábado a dar su bendición. Frente a él hay una larga cola, formada en su mayoría por occidentales que esperan conocer al joven Karmapa con una kata o pañuelo blanco tibetano de bienvenida en la mano.

“¿Tú le has visto antes?”, le pregunta una joven estadounidense a otra. “No, pero me encantaría pedir una audiencia privada para entrevistarle para mi tesis sobre el sentido de la felicidad en el budismo”, responde Jessica, procedente de Utah, con una sonrisa de oreja a oreja.

Pero entrevistar al Karmapa es una tarea harto difícil. El Gobierno indio tiene mucho celo en las declaraciones y viajes del tercer lama en importancia dentro de la jerarquía budista, huido de China en 2000 y con grandes posibilidades de sustituir próximamente al Dalai Lama como el símbolo del budismo tibetano.

Reestricción de movimientos

Desde su llegada a India, éste ha sido el primer año que Nueva Delhi le ha permitido salir del país y visitar Estados Unidos, donde su antecesor, el decimosexto Karmapa, encontró muchos seguidores y apoyo.

“Disfruté muchísimo del cariño que me mostraron los estadounidenses. También fue una experiencia interesante que me abrió los ojos, descubrir la libertad con la que vive la gente allí y su calidad de vida”, señala el traductor que acompaña al Karmapa, sentado en un sillón bajo la estatua de Buda y la imagen del Dalai Lama.

Otro viaje que recordará a la perfección es su escapada de China cuando tenía 14 años. El Gobierno chino estaba contento de tener en el Tíbet al Karmapa, un lama reconocido por el propio Dalai y que le salvaba la cara en la asignatura pendiente del respeto a las religiones.

Los exiliados quieren que se elija pronto al próximo Dalai 

Pero Dorje se escapó por la ventana de su supuesto lugar de retiro y a caballo, a pie y en avión cruzó el Himalaya, Nepal y logró alcanzar Dharamsala, donde fue recibido por el Dalai Lama.

El hecho de que el segundo lama más importante dentro del budismo, el Panchen Lama, se encuentre bajo arresto domiciliario desde 1995 en China y el nuevo nombrado por las autoridades chinas no haya sido reconocido por los creyentes, sitúa al Karmapa el siguiente de la lista hasta que la próxima reencarnación del Dalai Lama sea reconocida y llegue a la edad adulta.

“En la reunión especial del exilio tibetano varios comités hemos discutido la sucesión del Dalai Lama. En mi grupo le hemos pedido que nombre en vida al siguiente Dalai Lama para que el Gobierno chino no pueda interferir, y que nombre también a un regente”, explica el investigador de Harvard Lobsang Sangay.

“Se han barajado varios nombres y el más popular es el Karmapa. Es joven, tiene carisma, realizó una huida espectacular y es nuestro conexión más clara con los tibetanos de dentro del Tíbet, que le tienen una gran veneración”, continúa el profesor en Boston.

Pero hasta qué punto asumirá el liderazgo político del Dalai Lama está por ver. “El Karmapa es todavía muy joven. Ocupará un lugar importante, de eso no hay duda”, aventura Samdhong Rinpoche, primer ministro en el exilio.

El perfil político del Karmapa parece más que evidente. Y pese a que el joven lama muestra una redonda cara infantil detrás de unas gafas sin montura, sus palabras suenan adultas.

“Los tibetanos siguen el budismo desde hace miles de años. No podemos acabar tan fácilmente con las enseñanzas de Buda sobre el arte de la paciencia, la compasión y el considerar al otro como un igual. Los tibetanos deben preservarlo y convertirlo en nuestra esencia como nación”, explica la figura budista.

Una gran responsabilidad

Pero la responsabilidad que se le avecina es grande. En una imagen de un documental aparece el Dalai Lama acompañado por el Karmapa y Ling Rinpoche. El primero recuerda a los jóvenes su edad y les indica que cuando muera tendrán que continuar con su labor. El Karmapa casi se cae al suelo del pasmo.

Cuando le pregunto de nuevo sobre sus futuras responsabilidades, me responde lacónico: “Soy consciente de mi posición y de mi deber, pero con respecto al contexto que me dibujas no he pensado demasiado en ello”. Aún le quedan algunos años para hacerlo.

Los tibetanos en el exilio respaldan al Dalai Lama en la búsqueda de la autonomía del Tíbet

El apoyo a la estrategia del término medio llega tras seis días de reuniones

AGENCIAS – Dharamsala – 22/11/2008

Los exiliados tibetanos han decidido proseguir con la llamada estrategia del término medio -que apoya la autonomía antes que la independencia- que sigue el Dalai Lama a la hora de negociar su nivel de autonomía respecto de China, según ha anunciado un portavoz del Gobierno tibetano en el exilio.

Esta decisión llega tras una multitudinaria reunión de medio millar de tibetanos en la ciudad india de Daramsala, centro del Gobierno exiliado. Durante estas negociaciones se ha revisado la estrategia a seguir tras ocho rondas de negociación con Beijing sobre el estatus de Tíbet. El propio Dalai Lama ha afirmado que este diálogo ha llegado a un punto muerto.

Karma Choephel, el portavoz del Parlmento tibetano ha señalado que la estrategia del término medio será respaldada, “pero de no funcionar se buscarán otras opciones, incluida la independencia”. Dicha estrategia abandona el sueño de un Tíbet independiente para facilitar el diálogo con China y lograr una autonomía plena.

Algunos analistas y muchos tibetanos creen que el Dalai Lama, de 73 años, ha organizado la reunión para encontrar el consenso en las políticas que se buscan para lograr la libertad. Otros se han mostrado partidarios de extraer de la reunión un liderazgo político fuerte sobre el cuál recaiga la responsabilidad de reivindicar la lucha tibetana.

“Nuestra meta clara es la de la estrategia de término medio“, ha señalado el primer ministro tibetano, Samdhong Rimpoche, “siempre queremos adoptar la no violencia”. Rimpoche ha reconocido que “una pequeña proporción” de los delegados no están de acuerdo con la decisión, pero que “han sido escuchados”. Varios tibetanos jóvenes desean reemplazar el estilo de no confrontación del Dalai Lama con una exigencia directa de la independencia. Señalan que la estrategia llevada hasta ahora los tiene en el punto muerto en el diálogo con China.

El Dalai Lama asegura que luchará “hasta la muerte” por un Tíbet libre

 

 

 

El líder espiritual ha salido fortalecido en la reunión de los tibetanos exiliados en India

 

AGENCIAS – Dharamsala – 23/11/2008

 

El Dalai Lama, el máximo líder espiritual del Tíbet ha afirmado que no se retirará a pesar de sus 73 años de edad. “Es mi obligación moral hasta mi muerte trabajar por la causa tibetana”, ha dicho Tenzin Gyatso. De esta forma ha puesto fin a los rumores sobre el posible relevo en la lucha política para negociar con China un proceso de autonomía más amplio. Los tibetanos en el exilio finalizaron este sábado una reunión para determinar la estrategia a seguir.

 

“No tiene ningún sentido ni hay ninguna posibilidad de retiro”, ha explicado en una conferencia de prensa. El Dalai Lama ha dado la bienvenida al apoyo de los tibetanos exiliados a su propuesta del término medio. Esta estrategia abandona el sueño de un Tíbet independiente para facilitar una mayor autonomía a través del diálogo con China. “La independencia total no es factible”, ha admitido el líder espiritual, que reconoce que su fe en el Gobierno de Pekín “enflaquece”, aunque aún tiene confianza en la sociedad china.

Este sábado, medio millar de delegados tibetanos le expresaran su apoyo, reconocieran su liderazgo y pidieran que no abandonara sus funciones al término de una reunión de seis días convocada con el objetivo de decidir el futuro del movimiento.

El Dalai Lama abre la vía a una nueva relación con China

El líder espiritual tibetano reúne a los dirigentes en el exilio

El jefe espiritual y político de los tibetanos, el Dalai Lama, aseguró ayer que “nuevas opciones políticas con China” podrían ser consideradas en el futuro para su pueblo y admitió que la independencia total no es posible. El Dalai Lama hizo estas declaraciones después de que su liderazgo saliera fortalecido en una reunión con casi 600 dirigentes tibetanos en el exilio, que decidieron mantener el apoyo a su decisión de negociar con Pekín. Ratificó así su política de la “vía media”, por la que estaría dispuesto a renunciar a la independencia a cambio de que China diera a los tibetanos autonomía en la República Popular.

El Dalai Lama hizo estas declaraciones en una conferencia de prensa en Dharamsala, en el norte de India, sede del Gobierno tibetano en el exilio. El mismo líder espiritual de esta rama budista había convocado la reunión con los representantes tibetanos al considerar que su “vía media” no estaba funcionando y que la frustración estaba aumentando entre la comunidad tibetana.

“Mi confianza en el Gobierno chino se está disolviendo, pero mi confianza en la gente china es fuerte”, dijo y pidió a su pueblo un mes de tiempo para ver algunas respuestas. En su opinión, no puede responsabilizarse a la mayoría de chinos de a pie por la “represión brutal en Tíbet”.

El Dalai Lama, de 73 años, dejó claro que está decidido a mantenerse al frente de la causa de su pueblo pese a los rumores sobre su retirada, que han aumentado tras haber sufrido una hospitalización a principios de este año. “Es mi responsabilidad moral hasta mi muerte trabajar para la causa tibetana”, dijo.

El líder, exiliado desde 1959 en India tras el fracaso del levantamiento contra la ocupación China, repitió que la comunidad tibetana está en gran riesgo y que está próxima a una “sentencia de muerte”, por lo que pidió “unión en la lucha”.

Algunos de los líderes reunidos en Dharamsala durante seis días alertaron que si Pekín no responde a sus peticiones de “autonomía genuina”, las protestas podrían empezar a ser más radicales, pero no dieron un límite de tiempo. Las voces que piden la independencia de China han aumentado en los últimos años, sobre todo entre los jóvenes, partidarios de protestas más violentas, boicoteos, más presión a países occidentales e incluso de sabotear las infraestructuras de China. Pero tras esta reunión, se confirmó que estas posturas radicales son la minoría y que darán una tregua a la “vía media”.

“Seguimos deseando la independencia, pero por ahora tenemos que ir con la mayoría que apuesta por seguir negociando con China”, aseguró por teléfono Tsewang Rinzin, presidente del radical Congreso de la Juventud tibetana, que Pekín considera una organización terrorista. Sin embargo, Rinzin, como muchos de los líderes, está seguro de que Pekín nunca va a negociar.

Imagenes de 1959 en la ONU y de refugiados en India

Imágenes de la revista LIFE de 1959 donse se muestra a la delgación tibetana en la ONU encabezada por TagTser Rinpoche, hermano mayor de S.S. Dalai Lama.

Y de los tibetanos huyendo a India con lo puesto.
Buddhist books burnt outside of the Jokhang Temple, Lhasa, Tibet, early 1950s

Buddhist books burnt outside of the Jokhang Temple, Lhasa, Tibet, early 1950's

 

Destruction of artifacts in the Jokhang Temple, Lhasa, Tibet, early 1950s

Destruction of artifacts in the Jokhang Temple, Lhasa, Tibet, early 1950's

 

 

TÍBET: Sin luz al final del “camino medio “

TÍBET: Sin luz al final del “camino medio “

Por Antoaneta Bezlova

BEIJING, 19 nov (IPS) – Ocho meses después de las protestas contra el gobierno de China que sacudieron Tíbet, las posiciones se han radicalizado, lo que no augura nada bueno para el futuro de la disputa por el estatus de esa provincia.

Más de 500 líderes tibetanos exiliados están reunidos esta semana en la localidad india de Dharamsala para discutir una estrategia de negociación con China. 

Muchos radicales se pronuncian hoy por la independencia total, pues consideran fracasada la estrategia del “camino medio” postulada por el líder espiritual tibetano, Dalai Lama, la cual abreva en principios del budismo y que se traduce en tender a un diálogo pacífico con Beijing. 

El primer ministro del gobierno tibetano en el exilio, Samdhong Rinpoche, declaró que las negociaciones de esta semana pueden terminar en un cambio de política drástico si el cónclave decidiera abandonar la vía moderada del Dalai Lama. 

“Si el resultado de estas reuniones es que debemos abandonar la doctrina del ‘camino medio’ por la independencia, lo haremos con gusto”, señaló Rinpoche. El parlamento en el exilio tendrá la última palabra al respecto, añadió. 

Beijing respondió con una dura advertencia: todo intento de separar a esa región de China estaba “predestinado al fracaso”, afirmó. 

“El llamado gobierno en el exilio no es reconocido por ningún país del mundo”, declaró el canciller chino Qin Gang el martes. “Toda tentativa de separar a Tíbet de China está condenada.” 

China insiste en que Tíbet forma parte de su territorio desde hace 700 años. Pero la dinastía manchú, de principios del siglo XVIII hasta 1912, brindó protección feudal al Dalai Lama y permitió que la región del Himalaya se autogobernara. 

En 1949, el gobierno comunista invadió y ocupó Tíbet. Un levantamiento popular contra Beijing en marzo de 1959 fue brutalmente reprimido. El actual Dalai Lama escapó con unos 80.000 seguidores a India, donde instaló el gobierno en el exilio. 

Venerado como líder espiritual y temporal de los tibetanos, el Dalai Lama obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1989 por su determinación a defender su causa por la vía no violenta. 

El Dalai Lama no defiende la soberanía ni la independencia de Tíbet, sino una autonomía genuina, prometida para su pueblo por los líderes comunistas de 1951, pero nunca cumplida. 

En sus giras, siempre sostuvo que sin un gran respeto por la identidad cultural y religiosa de todos los tibetanos de China, su patria estaba condenada. 

“En Tíbet, la situación empeoró mucho”, dijo el Dalai Lama frente a varios periodistas durante su última visita a Tokio. “La nación ancestral, con su cultura y su patrimonio, se está muriendo.” 

Hay una brecha de desconfianza y posturas irreconciliables respecto del estatus de Tíbet entre China y el gobierno en el exilio en Dharamsala. Representantes del Dalai Lama mantuvieron ocho rondas de conversaciones con negociadores chinos desde 2002, pero sin éxito. 

Pero ni siquiera pueden ponerse de acuerdo acerca de qué entiende cada parte por Tíbet. 

El Dalai Lama dice que habla por siete millones de tibetanos, en tanto Beijing sostiene que sólo representa a los 2,8 millones de habitantes de la Región Autónoma del Tíbet. 

La mayoría de los tibetanos viven en las provincias de Sichuan, Yunnan, Gansu y Qinghai a causa de las delimitaciones fronterizas hechas por las autoridades comunistas en los años 50. 

Beijing sostiene que el llamado “gran Tíbet” del que habla el Dalai Lama abarca un cuarto del territorio de China e incluso niega que haya existido alguna vez. Además acusa al líder espiritual de que la tan mentada “autonomía genuina” encubre una intención independentista. 

Funcionarios chinos restaron importancia al actual congreso en Dharamsala alegando que la comunidad exiliada no representa la postura de la mayoría de los tibetanos. 

Pero una encuesta secreta hecha hace poco entre tibetanos de China señaló que la mayoría de los entrevistados respetaría cualquier decisión adoptada por el Dalai Lama, señaló Karma Chophel, portavoz del parlamento en el exilio esta semana. 

Sin embargo, lo encuestados a favor de una independencia total duplicaron a los que dijeron apoyar el enfoque del “camino medio”, indicó Chophel, sin revelar detalles de cómo fue realizado el sondeo. 

Esa estrategia ha sido criticada por muchos tibetanos exiliados por no lograr avances en el estatus del Tíbet. 

En marzo, un levantamiento popular de tibetanos en Lhasa, la capital de la provincia, y otras localidades del oeste de China fue brutalmente reprimido por las autoridades, pocos meses antes de los Juegos Olímpicos de Beijing y motivó varias protestas en diferentes partes del mundo. 

Beijing responsabilizó al Dalai Lama y a sus seguidores por los disturbios. 

Tras las conversaciones de este mes, funcionarios chinos acusaron a los enviados tibetanos de “falta de sinceridad” por reclamar varias veces un “alto grado de autonomía”. 

Desde los años 80, el Dalai Lama sabe que para Beijing un “alto grado de autonomía” es imposible, señaló el alto funcionario chino a cargo de la cuestión tibetana Zhu Weiqun. 

“Ya pasaron dos décadas y siguen empleando el mismo truco con el gobierno central, lo que muestra su falta de sinceridad”, declaró Zhu, en una conferencia especial convocada a principios de este mes. 

China concedió un alto grado de autonomía a sus ex colonias de Hong Kong y Macao, pero ya aclaró que no aplicaría la misma política con los territorios chinos no pertenecientes a la etnia han. 

“China tiene un sistema político fundamentalista. No permite el separatismo de los pueblos bajo el lema de la ‘autogobierno étnico genuina’”, explicó Du Qinglin, responsable del departamento a cargo de las negociaciones, tras el fracaso de las últimas conversaciones en Beijing. 

“Nunca permitiremos que alguien aspire a una ‘autonomía real’ y perjudique la unidad nacional”, añadió Du. 

Beijing considera al estatus del Tíbet como un asunto de soberanía, la comunidad exiliada alega que es una cuestión de derechos humanos. 

“Esta reunión no se trata de sacarle el Tíbet a China”, remarcó el portavoz del gobierno en el exilio Thupten Samphel, refiriéndose al congreso de Dharamsala. “Se trata de los derechos humanos de los tibetanos de Tíbet”.