Sombrío Año Nuevo para los tibetanos a un año de los disturbios

 

 

Monjes tibetanos realizan sus oraciones matutinas en Katmandú, 25 feb 2009. Los tibetanos que viven cerca del lugar de nacimiento del Dalai Lama conmemoraron el miércoles su Año Nuevo con gran tranquilidad y recordando los mortales disturbios y protestas contra el Gobierno chino que se desataron en la región en el 2008.

Monjes tibetanos realizan sus oraciones matutinas en Katmandú, 25 feb 2009. Los tibetanos que viven cerca del lugar de nacimiento del Dalai Lama conmemoraron el miércoles su Año Nuevo con gran tranquilidad y recordando los mortales disturbios y protestas contra el Gobierno chino que se desataron en la región en el 2008.

 

 

 

 

 

Por Ben Blanchard

 

TONGREN, China (Reuters) – Los tibetanos que viven cerca del lugar de nacimiento del Dalai Lama conmemoraron el miércoles su Año Nuevo con gran tranquilidad y recordando los mortales disturbios y protestas contra el Gobierno chino que se desataron en la región en el 2008.

 

En marzo también se cumple el aniversario 50 del exilio del Dalai Lama tras un fallido intento de levantamiento contra China, por lo cual se reforzó la seguridad en todo el Tíbet y en varias zonas aledañas donde viven tibetanos étnicos.

 

Las agencias de viajes del Tíbet recibieron la noticia de que en marzo no podrán ingresar turistas extranjeros a la región, dijo un agente basado en Lhasa.

 

El ingreso de extranjeros quedó prohibido después de las manifestaciones de marzo del 2008.

 

Qinghai, una provincia árida y montañosa de China ubicada al lado de la Región Autónoma del Tíbet, es el lugar donde pasó su infancia el Dalai Lama, el líder budista a quien Pekín acusa de inspirar los disturbios que se produjeron el año pasado en áreas tibetanas, desatando un fuerte operativo de seguridad.

 

La capital regional del Tíbet, Lhasa, sigue bajo estrictas medidas de seguridad. El año pasado, protestas lideradas por monjes incitaron disturbios contra China el 14 de marzo, en los que murieron 19 personas.

 

El operativo de seguridad resultante provocó manifestaciones en todo el mundo que interrumpieron el recorrido internacional de la antorcha Olímpica de los Juegos de Pekín.

 

Este año, Pekín está dispuesto a usar el argumento de que sus gastos, escuelas y políticas religiosas hicieron mucho más por los tibetanos que el Dalai Lama y sus reclamos de una autonomía regional total. El líder desmintió repetidas veces que fuera un separatista o apoyara la violencia.

 

Liu Yunshan, jefe de departamento de propaganda del Partido Comunista, dijo que era innegable que las políticas del Gobierno en el Tíbet “han creado un milagro detrás de otro”, reportó la agencia de noticias Xinhua.

 

El martes, en una exhibición en Pekín sobre el Tíbet, Liu dijo: “Sólo la adhesión al liderazgo del Partido Comunista (…) puede construir un Tíbet unificado, próspero, democrático y civilizado”.

 

Sin embargo, el desempleo, especialmente entre los jóvenes, contribuyó a la insatisfacción que fomentó las manifestaciones, dijo a periodistas Lousang Zhendui, analista del Centro de Investigación de Tibetología China, en Pekín.

 

CALMA Y REFLEXION

 

En Tongren, una zona de Qinghai de mayoría tibetana, algunos habitantes dijeron que iban a demostrar pacíficamente su descontento en el Año Nuevo, o Losar, sin festejos.

 

Alrededor de 40 policías antidisturbios blandiendo escudos y bastones, pero sin armas de fuego, marcharon por las calles a la tarde, pero la seguridad fue leve en comparación con otras áreas tibetanas.

 

“No hay nada para celebrar después de lo que pasó el año pasado”, dijo Zhihua, un lama budista tibetano, hablando con un fuerte acento mandarín. Muchos tibetanos usan un solo nombre.

 

“No hay nada planeado para hoy”, dijo otro monje, Jigmye. “Estamos recordando a los muertos del año pasado. Es una tradición tibetana”.

 

La fecha del Año Nuevo tibetano depende del ciclo lunar. Este año, la mayoría marca la fecha a partir del miércoles.

 

En Dharamsala, la ciudad del norte de India donde tiene su sede el Gobierno tibetano en el exilio, cientos de personas, entre ellos monjes, mujeres y niños vestidos con ropas tradicionales, acudieron al principal templo budista a ofrecer sus rezos.

 

Las celebraciones fueron tranquilas, sin los clásicos fuegos artificiales, para protestar contra lo que los líderes exiliados consideran la persistente represión china en el Tíbet.

 

En Tongren, un grupo de habitantes se dirigió a un monasterio para dar ofrendas y rezar. No hubo demostraciones de alegría, pero tampoco protestas públicas. Sólo se escucharon algunos fuegos artificiales.

 

“Este es un momento para la calma y la reflexión. El año pasado fue muy ruidoso”, dijo Riden, un residente de 23 años, hablando en inglés. La nieve que cayó toda la mañana fue una señal de que el año que comienza será mejor, señaló.

 

(Reporte adicional de Lucy Hornby y Emma Graham-Harrison en Pekín, Abhishek Madhukar en Dharamsala y Gopal Sharma en Katmandú; escrito por Chris Buckley. Editado en español por Javier Leira)

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