Pekín intensifica su propaganda sobre Tíbet

 

Pekín intensifica su propaganda sobre Tíbet

Un monje budista tibetano con un libro sobre el líder espiritual tibetano Dalai Lama.

Un monje budista tibetano con un libro sobre el líder espiritual tibetano Dalai Lama.

China intensificó su campaña de comunicación a medida que se acercaba el 50º aniversario de la sublevación tibetana del 10 de marzo de 1959, como parte de una tradicional guerra de propaganda que genera apoyos a nivel nacional y desconfianza en el extranjero.

Pekín fue escenario en los últimos días de varias obras de teatro y danza, y de una gran exposición, celebrando lo que las autoridades chinas califican como la mejora de las vidas de los tibetanos bajo el régimen chino.

Una serie de artículos en la prensa estatal también ha contribuido a pintar un paisaje de calma feliz en Tíbet, al tiempo que se publicaba un documento gubernamental de 43 páginas alabando la “reforma democrática” en esa región del Himalaya y el fin de un régimen teocrático presentado por Pekín como un infierno para millones de tibetanos.

El próximo 28 de marzo, las autoridades chinas celebrarán el primer día “de emancipación de los siervos” liberados “del feudalismo” hace 50 años.

Del 10 al 28 de marzo de 1959, la capital de Tíbet, Lhasa, se vio sacudida por una insurrección contra la dominación de Pekín, violentamente reprimida por el ejército chino, que el 17 de marzo llevó al Dalai Lama a huir y a exiliarse en India.

Toda esta campaña de comunicación -que presenta al Dalai Lama como un agitador separatista- contrasta con la situación de represión política y religiosa denunciada por grupos de activistas y por el exilio tibetano.

“La mayor parte de esta campaña está destinada a la opinión pública china, no a los tibetanos (…) ni tampoco a Occidente, donde el Dalai Lama ha ganado desde hace tiempo la batalla de la comunicación”, considera Andrew Fischer, analista en el Instituto de Estudios Sociales de Holanda.

Como parte de esta campaña se ataca a menudo a los medios de comunicación extranjeros, acusándolos de no presentar una imagen “real” de Tíbet.

Sin embargo, las autoridades chinas no autorizan los reportajes independientes y sólo permiten los viajes de prensa estrictamente supervisados.

Utilizando el elemento nacionalista, Pekín acusa a los extranjeros de querer debilitar a China apoyando al independentismo tibetano.

Este argumento volverá a ser utilizado si hay nuevos disturbios en Tíbet, considera Joseph Cheng, profesor de ciencias políticas en la City University de Hong Kong.

“El chino de a pie es bastante receptivo a este tipo de propaganda”, subraya.

La exposición en Pekín “para explicar que Tíbet es una parte inalienable de China desde tiempos antiguos” forma parte de esta estrategia, precisa.

Los ataques contra el Dalai Lama no han impedido sin embargo que un creciente número de dirigentes occidentales reciba al Premio Nobel de la Paz 1989, entre ellos el ex presidente estadounidense George W. Bush y el presidente francés, Nicolas Sarkozy.

Recientemente, en su informe anual sobre los derechos humanos, publicado por el Departamento de Estado, Washington juzgó que “el balance del gobierno chino en materia de derechos humanos es malo y se ha agravado en ciertas regiones”, entre ellas Tíbet.

Copyright © 2009 AFP. Todos los derechos reservados.

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