El Dalai Lama insiste en la resistencia no violenta frente a China

El Dalai Lama insiste en la resistencia no violenta frente a China

En el 50º aniversario de la revuelta contra China, el líder tibetano acusa a Pekín de matar a “cientos de miles” de compatriotas con su represión en la región

El Dalai Lama, líder espiritual tibetano, saluda a su llegada a la rueda de prensa que ha mantenido en el templo Tsuglang Khang de Dharamsala (India) /EFE / Harish Tyagi

El Dalai Lama, líder espiritual tibetano, saluda a su llegada a la rueda de prensa que ha mantenido en el templo Tsuglang Khang de Dharamsala (India) /EFE / Harish Tyagi

El Dalai Lama gesticula durante su rueda de prensa en los actos por el 50º aniversario de la revuelta /   AP / Ashwini Bhatia

El Dalai Lama gesticula durante su rueda de prensa en los actos por el 50º aniversario de la revuelta / AP / Ashwini Bhatia

10/03/2009 |La Vanguaria

Nueva Delhi. (EFE).- Medio siglo después de la revuelta contra China en Tíbet, su líder en el exilio, el Dalai Lama, abogó por continuar la lucha por medios no violentos y acusó al régimen de Pekín de causar la muerte de “cientos de miles de tibetanos” con las campañas represivas aplicadas en la región.

“Único portavoz de los seis millones de tibetanos”

El Gobierno tibetano en el exilio ha expresado su respaldo a su guía espiritual, el Dalai Lama, con un mensaje en el que advirtió a China de que él “es el líder supremo y único portavoz de los seis millones de tibetanos” que viven dentro y fuera de Tíbet.

El Gabinete de la Administración Central Tibetana, conocido como ‘Kashag’ y con sede en la ciudad india de Dharamsala, elogió también el “coraje” y la “determinación” de los compatriotas que residen en Tíbet, según un comunicado difundido en su página web.


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En un discurso con ocasión del Día del Alzamiento Nacional Tibetano pronunciado en la localidad septentrional india de Dharamsala, que acoge al Gobierno en el exilio, el Dalai Lama se dolió de que su pueblo haya “experimentado el infierno en la tierra” en los 50 años de ocupación china.

Relató la “serie de campañas represivas y violentas” que China ha aplicado en Tíbet y cuyo resultado, dijo, “fue la muerte de cientos de miles de tibetanos”, según el discurso difundido en la página web del Ejecutivo en el exilio.

“Autonomía legítima”
También lamentó la ausencia de resultados de las sucesivas negociaciones con las autoridades chinas, las últimas desde 2002, para insistir en su reivindicación de una “autonomía legítima y significativa” para Tíbet “en el marco de la República Popular China”.

Para el Dalai Lama, no queda duda de que su causa sigue viva como quedó demostrado con las “protestas generalizadas y pacíficas que estallaron por todo Tíbet” en marzo del año pasado y que causaron unos 20 muertos, según el régimen chino, y hasta 200 según el exilio tibetano.

Pese a la violencia de algunas de las protestas, expresó su “orgullo” por la “convicción firme de servir a la causa de Tíbet” que guió a los manifestantes en Lhasa, la capital tibetana, y otras zonas de la región.

Los disturbios de 2008 suscitaron una nueva ola de simpatía internacional hacia los tibetanos pero también condujeron a una reflexión interna en el seno del movimiento en el exilio, que celebró un cónclave en noviembre en Dharamsala para determinar el camino a seguir.

Tras reiterar su fe en el Dalai Lama, los 600 delegados presentes en el cónclave, que hicieron recomendaciones al Parlamento en el exilio, reiteraron su compromiso con la “vía del medio” propugnada por su líder espiritual y político.

Al mismo tiempo, propusieron romper las negociaciones con China si sus autoridades no daban respuesta positiva al memorando de “autonomía genuina” que los negociadores tibetanos presentaron durante la última ronda de negociaciones, celebrada a finales de octubre.

Incómodo exilio indio
La vía del diálogo se había reanudado precisamente tras los disturbios de Lhasa, los más graves desde la represión de la revuelta que llevó al Dalai Lama al exilio en la India y a casi 100.000 tibetanos a buscar una nueva vida en este país y las vecinas Nepal y Bután.

Hoy, unos 130.000 exiliados viven en la India, país al que el Dalai expresó su “sentida gratitud”. No obstante, las protestas de 2008, que tuvieron su réplica en la India y otros países, dejaron claro que para las autoridades indias el Dalai se ha convertido en un huésped bastante incómodo.

El líder tibetano, que en 1989 recibió el Premio Nobel de la Paz, asegura que se halla en una situación de “semiretiro” de los asuntos políticos y que ha cedido su manejo al primer ministro, Samdhong Rinpoche.

Lo cierto es que, a sus 73 años, la salud del Dalai Lama se ha resentido y en los últimos meses ha visitado hospitales de Nueva Delhi y Bombay tanto para someterse a exámenes médicos rutinarios como aquejado de alguna dolencia.

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